Un consejo para Irán

Por: Javier Dondé  Matute

Existe una alta posibilidad de que Irán sea atacado por Estados Unidos bajo el pretexto de que se están desarrollando armas de destrucción masiva en aquel Estado. Si bien es poco probable que dicho ataque implique una invasión como en el caso de Irak, la respuesta a estas acusaciones no es menos crítica. Al respecto creo que sería aconsejable que Irán ratificara el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional lo antes posible, para crear consecuencias jurídico-penales derivadas de una ofensa de este tipo.

En efecto, de convertirse en Estado parte del Estatuto de Roma, la Corte tendría competencia para conocer de cualquier crimen internacional cometido en territorio iraní, sin importar que las personas que lo lleven a cabo no sean nacionales de un Estado parte, como el caso de Estados Unidos. Así pues, de concretarse dicho ataque, Irán estaría en posibilidades de solicitar al Fiscal de la Corte que investigue la posible comisión de crímenes internacionales (otra facultad derivada de la ratificación del Estatuto).

Es importante señalar que si bien Irán tendría la primera oportunidad de investigar, procesar y (en su caso) sancionar estos hechos, estaríamos frente a un claro ejemplo de una situación de incapacidad para llevar a cabo dichos juicios, pues para que sean efectivos se necesitaría de la colaboración de los Estados Unidos. En este sentido, la Corte Penal Internacional estaría en una mejor posición que Irán para realizar estas funciones, aunque esto no significa que estaría exenta de obstáculos.

La siguiente pregunta sería; ¿qué posibles crímenes se estarían cometiendo? De inicio podríamos descartar la posibilidad de que se cometa genocidio, pues para ello es necesario que se pruebe una intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso; aspecto que no se actualiza. Sin embargo, en caso de producirse el ataque por parte de Estados Unidos, estaríamos en presencia de un conflicto armado internacional, ya que se trataría de un uso de la fuerza armada entre EsAtados. Al respecto, las posibilidades de que se cometa algún crimen de guerra dentro de este conflicto serán muy altas.

También es posible que se cometa un crimen de lesa humanidad, pues para ello es necesario que se cometa alguna conducta como el asesinato, por ejemplo, dentro del contexto de un ataque generalizado o sistemático en contra de la población civil. Según la jurisprudencia de los tribunales penales internacionales para la Antigua Yugoslavia y Ruanda, por ataque sistemático se entiende aquel que se realiza como parte de un plan o política estatal; supuesto que se actualizaría en este caso.

Lo interesante de esta línea de razonamiento, es que, según el Estatuto de Roma, quien ordena la comisión de estos crímenes es considerado autor de los mismos, lo cual supone que la responsabilidad penal internacional por un ataque de este tipo podría alcanzar a George Bush, como comandante supremo de las fuerzas armadas norteamericanas.

Como se adelantaba, el Fiscal de la Corte encontraría varios obstáculos para realizar satisfactoriamente esta investigación, pues para ello necesitaría la colaboración de Estados Unidos. Pero el inicio de un proceso tendría un valor simbólico importante, pues sentaría una base importante para el propio Derecho Penal Internacional pues evidenciaría que nadie está exento de una investigación por parte de este organismo internacional.

¿Y qué de Irán? Una maniobra jurídico-política de esta naturaleza podría disuadir a los Estados Unidos de efectuar un ataque de esta naturaleza para evitar los problemas jurídico-diplomáticos que esto conllevaría o; por lo menos, tendría que tomarlos en cuanta antes de tomar la decisión definitiva. Pero de no ser así, Irán podría presionar y montar una ofensiva jurídico-política, con base en su denuncia ante la Corte Penal Internacional; como una herramienta de negociación que ahora no tiene.

En otras palabras, si Estados Unidos va a atacar de cualquier forma, pues más vale contar con un instrumento jurídico que ahora no se tiene. Además, la ratiAficación del Estatuto podría tomarse como prueba de que Irán es un Estado dispuesto a colaborar con la lucha por la vigencia del derecho en el ámbito internacional; postura muy alejada de la campaña difamatoria de los Estados Unidos, que le podría hacer de aliados en su confrontación con los norteamericanos. Hay una segunda alternativa.

El Estatuto prevé la posibilidad de que un Estado que no es parte del Estatuto acepte la competencia de la Corte para conocer de un crimen en particular; se trata de la denominada competencia ad hoc. Si Irán no está dispuesto a ratificar este tratado internacional, puede, posteriormente al ataque de los Estados Unidos, firmar un acuerdo especial para que la Corte investigue estos hechos. Si bien esta opción tendría las mismas consecuencias jurídico-penales que la ratificación del Estatuto en su conjunto, no aportaría las ventajas políticas y de percepción que se apuntaron.

Si se toma en cuenta que el Estatuto no tiene efectos retroactivos, por lo que no se podrían investigar crímenes cometidos por ciudadanos iraníes en el pasado, como en el caso de la toma de rehenes en la embajada de los Estados Unidos o durante la guerra con Irak, entonces parece que este país tiene mucho que ganar y poco que perder al formar parte del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.